
Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006.

Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero.
Después de todo, la nostalgia existe
Bienvenida - Mario Benedetti
A Francesca.
Che finalmente, viene da questa parte del mondo...
Si beddha mia... oggi sono troppo contenta. TVB.

Monsieur Jean.
Crónicas de la vida cotidiana de un treintañero soltero en Paris.
Humor y burla de uno mismo.

De repente cualquier cosa que te recuerde a tu tierra es motivo de fiesta. Y aunque yo no sea navarra, ni vasca, ni siquiera del norte, tambien siento como mía una fiesta tan conocida como los Sanfermines. Y esto no significaría nada si en realidad no tuviera una ocasión para celebrarlo, aun estando a nosecuantos mil kilómetros de casa. Y la ocasión está aquí.
El año pasado, un grupo de navarros creó una peña en Shanghai, El Kiliki Mandarin, para celebrar así los Sanfermines en China. Este año somos unos 200 confirmados, invitados venidos de España incluídos, como nuestros amigos P.y B.
Así que el sábado nos tendreis correteando las calles shanghainesas ataviados de blanco y con pañoleta roja al cuello. A falta de toros, tenemos a los chinos, que hay muchos y arremeten igual.
“If she can drink wine all day and all night
and dance with any group of strangers who invite her,
if she does not mind things being spilled on her,
if she adores continual noise and music and loves fireworks,
especially those that fall close to her or burn her clothes,
if she thinks it is sound and logical to see how close
you can come to being killed by bulls for fun and for free,
if she doesn’t catch cold when she is rained on and appreciates dust,
likes disorder and irregular meals and never needs to sleep
and still keeps clean and neat without running water;
then bring her (to the Sanfermines).
You’ll probably lose her to a better man than you.”
Ernest Hemingway
Todavía no hemos llegado al ecuador de nuestra estancia en Pekin y ya estamos de despedidas. La de anoche, a punto de coger taxis de vuelta a casa y con chaparrón sorpresa incluido, fue la enésima primera despedida y me temo que vendrán muchas más.
De todas formas, no es la primera vez que reflexiono sobre el conocer gente y luego tener forzósamente que despedirte de ellos. Porque si uno va dando tumbos por el mundo, está condenado a ir dejando cosas atrás. Eso ya lo sabemos.
Y cierto es que siempre es más fácil marcharse que que te abandonen, porque a fin de cuentas tú te quedas en el mismo lugar y lo que se va es lo que, felizmente, te sacó de tu rutina. Además, cuando uno se marcha, todo es una mezcla de tristeza y alegría, bien por volver, bien por ir a descubrir nuevos paisajes. El que se queda, con total seguridad, no tiene motivos para estar feliz.
Sin embargo esto ya no es una cosa que me produzca tristeza, las despedidas. Quizás porque ya me he acostumbrado a ellas y sé que son parte del proceso. Un poco de melancolía, sí, por supuesto. Pero sin duda, si uno no anduviera de aquí para allá, jamás tendría la oportunidad de encontrarse a tanta gente estupenda repartida por el mundo. Y entre todas esas personas, la mayoría de las veces hay alguien especial, que, de repente, se convierte en un buen amigo, se vaya uno donde se vaya. Por suerte, es algo que me sigue sucediendo, conectar con gente. Lo que hablaba en mi teoría de los 5 minutos.
De ellos, quizás, son de los que menos pena me da separarme, porque ciertamente, son con los que seguiré teniendo una relación especial. Y más importante aun, seguiré encontrándome con ellos en sucesivos futuros. Es una despedida necesaria para el reencuentro.
Y eso es lo que más me gusta, las cosas que, a pesar de la vertiginosa dinámica del tiempo y el entorno, permanecen estáticas.

Nunca te irás a la cama sin haber aprendido/sabido algo nuevo. Eso lo decía mi abuela de la casa rosa.
Y yo cada día no descubro una, sino un montón de cosas nuevas navegando por internet, leyendo otros blogs, pinchando en otros links... Hoy por ejemplo, me he encontrado con una herramienta en "Seré tu accidente si tú eres mi ambulancia", que mide cuánto valdría tu blog si estuviera, hipotéticamente, en venta. Porque todo tiene un precio ¿sabíais? El precio depende del número de enlaces que haya de tu blog en otras páginas.
365 days at Peking no vale mucho, pero para un billete de ida y vuelta a España y unas tapitas me da ¿no? Para mi, más que suficiente. Solo me harían falta las vacaciones que no tengo.
He said “I’ll protect you like you are the crown jewels” yetJealousy is more than a word now I understand
I know you can stay a girl by holding a boy’s hand
Lloyd, I'm ready to be heartbroken - CAMERA OBSCURA
Let's get out of this country (2006)
(This song is a response to Lloyd Cole & the Commotions' 1984 call
for intellectual revolution, "Are You Ready to be Heartbroken?",
a self-righteous screed with lyrics like, "If you really want to get straight /
Read Norman Mailer / Or get a new tailor.") pitchforkmedia.com
Porque hoy empieza el fin de semana...

Que de repente te roban el corazón
y uno no se da ni cuenta
porque estaba ahí, absorto,
en mitad de un concierto en Cáceres.
Y el robador,
de maneras discretas y guante blanco,
decide no llevárselo entero,
para que nadie note su falta.
Y vuelve a por un poco más.
Y un día, el robador ensambla todas las partes
Pero el puzzle ya está completo
Y nunca terminaban de curarse.
Este fin de semana fuimos a hacer un poco de descubrimiento culinario por la ciudad. Y que mejor para un domingo que unas tapitas en "La Latina" pekinesa.
En la parte norte de Houhai (orilla este), hay un restaurante un poco escondido, el JIUMEN XIAOCHI (literalmente, 9-Puertas Tapas), recien abierto al público. Cinco de la tarde, un calor derretidor y al menos 50 personas amontonadas en la puerta gritándole a la camarera que, con voz atragantada, decía que teníamos que esperar unos minutos más.
La cosa era tan sorprendente, que a pesar del hambre, el calor y la multitud chillona, decidimos quedarnos. "Aquí se tiene que comer bien". A las 17:05 abrieron las puertas, empujones, codazos, lo normal. Corrimos sin saber bien dónde, en busca de una buena mesa. El restaurante es bastante grande, con un patio, pasillos con techos de cristal que dejan pasar la luz y decoración cuidadosa con bastante más gusto del que me esperaba.
Cogimos mesa dentro para asegurarnos. Mientras, A. fue a investigar el resto del local. Hay una terraza en la planta de arriba. Se ven los tejados del hutong. A. me llama. No hay sitio. Le recomiendo que espere y cuelgo. De repente, A. me vuelve a llamar para que me reuna con él. Ya sabía yo que a los chinos el terracismo no les mola. Porque no hay aire acondicionado.
Si es la primera vez que vas, surge el problema de cómo conseguir la comida, porque los camareros no vienen a servirte. Es más, probablemente solo estén para limpiar las mesas. En la parte de abajo hay un pasillo con puestos a ambos lados, cada uno especializado en un tipo de tapa: Niangao Qian (tartaleta de arroz aglutinado), Wei's cheese juice (especie de pudding de queso), Chao Geda (refrito de bolitas de pasta con verdura), Yue Sheng Zhai (estofado de ternera marinada), Yangtou Ma (carne de cabeza de cordero hervida y con sal), Doufunai Bai (gelatina de tofu), etc... Cada tapa, algunas con más de 600 años, viene con el nombre de su creador (Qian, Zhai, Ma...) y la descripción del pintxo en cuestión. Y a pesar de lo mal que pueda sonar, tienen buena pinta y están buenas.
Solo hay que irse al pasillo de las comidas (donde la temperatura sube escandalosamente) e ir eligiendo la tapa que te entre por los ojos. Los cocineros te dan un papel con el que vas a pagar a la caja. Suele haber cola. Luego vuelves con el sello de "pagado" y te llevas tu plato.
Solo tratar de hacerte con una cerveza bien fría y ya tienes resuelta la tarde dominical.
1, Xiaoyou Hutong, north side of Houhai
(next to former Residence of Soong Ching Ling)
Xicheng District
Telf.6402 5858
Abierto: 10:30-13:00 / 17:00-21:00
Espérame que voy...
Arrivée à Tarifa
Au bout de tout
Au bout de rien du tout
Avec ce vent
On ne sait pas ce qu'il me veut
Me faire revenir en arrière
Me faire tomber dans la mer
Ce vent qui tourne et qui rend fou
Arrivée à Tarifa
Parce qu'on ne peut pas, tout faire
Parce qu'on ne verra pas tout,
Toi tu voulais,
Tu voulais connaître une frontière
Pouvoir dire "là nous sommes au bout"
Sans que je puisse dire le contraire
Arrivée à Tarifa
Avec en face,
en face une autre terre, une autre terre
A Tarifa nous sommes tombés
Comme si la terre avait glissé,
Que des plaques s'étaient heurtées
Nous précipitant toi et moi
A Tarifa, A Tarifa.
Tarifa - Françoiz Breut
