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365 Days at Peking

Una de Bollywood

Una de Bollywood

"To choose between right or wrong is simple,

but what defines one's life is the decision between

the greater of two goods or the lesser of two evils"

 

Así empieza y acaba el peliculón bollywoodiano (Bombay+Hollywood) que nos vimos ayer en la casa de G., o como deberíamos empezar a denominarla desde ahora, "la casa del ocio". Según él, porque no tuvo suficientes juguetes cuando era pequeño. Así que ahora con veintitantos y mucha pasta, se está decorando su casa tipo Tom Hanks en "Big": futbolin, tren eléctrico, saco de boxeo, minigolf, billar, pinball y más cosas que se le ocurrirán.

 

Anoche G. nos invitó a una velada india tras su viaje por el país. Cena con chicken tikka, samosas, nan bread y todo tipo de salsas y curries imaginables. Todo buenísimo. La excusa: ver una de las recientes producciones del "hindi cinema". Reciente o no, daba igual, porque ninguno habíamos visto nunca ninguna.

 

La peculiaridad de estas películas es que suelen ser bastante largas, normalmente tres horas, y tienen un intermedio a la mitad. Pero sin duda, la marca de la casa son las escenas musicales a ritmo de música pop india, todas ellas dobladas y bastante teatreras. Pero con gracia. En fin, la de anoche, Fanaa, un dramón mezcla entre Misión Imposible, Sonrisas y Lágrimas y Titanic. Pero que nos agarró y no nos soltó en las tres horas. De todas formas, no todos cayeron en sus redes y prefirieron disfrutar de la magnífica terraza y un poco de vino sudafricano, que tampoco está mal.

 

El prota es un horterilla chulo playas que intenta conquistar a una dulce chica ciega de Kashemira que pasa unos días en Delhi (un Delhi que más bien lo hacían parecer un Paris...) para actuar en el Día Nacional de India. El horterilla chulo playas que se las creía todas consigo, cae finalmente preso del amor de la chica y a partir de ahí, la historia sufre una transformación al más puro estilo Misión Imposible. Bombas nucleares, terroristas, persecuciones... lo nunca visto. Todo ello aderezado con las escenas musicales con lluvia, nieve, riachuelos y flores, que a veces le quitan todo el dramatismo al film. Pero bueno, la cuestión es que aguantamos hasta el final y estamos dispuestos a repetir.

1 comentario

Chiquitín -

Viva la magnífica terraza y el vino sudafricano, menudo coñazo de película...