

A la niña Maliya nunca le gustaron los gatos. Sería por herencia materna. O porque tal vez un día le hicieron sangre. O porque quizás siempre le provocaron alergia. O porque nunca le parecieron unos animales nobles.
Y un buen día, a la niña Maliya le llegó un encargo. Quizás era la hora de reconciliarse con el género felino. Dos hermanos gatos llegaron a la puerta de su casa para pasar el Año Nuevo Chino con ella.
Y en una semana se ganaron el corazón de la niña Maliya y tambien el de la niña Yining, que se mudó a Pekín por vacaciones. Porque la alergia se esfumó. Porque se acurrucaban con ellas en el sofá. Y porque siempre se alegraban al verlas entrar por la puerta, fuese la hora que fuese...
Autor: yining
Fecha: 26/02/2007 14:34.
Autor: IxcheL
Fecha: 26/02/2007 18:51.