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Porque en eso se ha resumido nuestro fin de semana
en Chengdu. Dieciocho horas de conversación
ininterrumpida que nos hacen ver que las cosas
tienen más sentido si se dicen en voz alta.
Conversaciones que comienzan en el desayuno y
acaban de madrugada en el mismo lugar con unas
copas de vino local.
Dieciocho horas de individualidad, idealización,
insatisfacciones, exaltación, oportunidades,
coordinación, paralelismos, huidas, reencuentros,
decepciones y pasa el tiempo... tranquilidad, azar,
destino, esperanza, esperas, indecisiones, sexo,
amor, odio, olvido, indiferencia, melancolía.
Respiramos, sonreimos y nos miramos con la
consciencia de que se nos abrió una puerta y no
escuchamos el portazo de la que teníamos detrás.
Entre medio, conducir un taxi por las calles de la ciudad, pandas, paseos y almuerzo eterno en un restaurante cualquiera.

Del mar azul las transparentes olas
mientras blandas murmuran
sobre la arena, hasta mis pies rodando,
tentadoras me besan y me buscan.
Inquietas lamen de mi planta el borde,
lánzanme airosas su nevada espuma,
y pienso que me llaman, que me atraen
hacia sus salas húmedas.
Mas cuando ansiosa quiero
seguirlas por la líquida llanura,
se hunde mi pie en la linfa transparente
y ellas de mi se burlan.
Y huyen abandonándome en la playa
a la terrena, inacabable lucha,
como en las tristes playas de la vida
me abandonó inconstante la fortuna.Rosalía de Castro
Pueden buscarme aquí en los próximos 10 días.Lo mismo a alguno le suena el lugar.
¿No? Prueben a poner al diCaprio lanza en mano
intentando pescar algún pobre pececillo.Sí, sí... la mismísima.Felices vacaciones de Otoño.

Deshago mis maletas una vez más, después de estar casi un mes sin parar en Pekin. Hoy el cielo se ha levantado azul. Sí, sí, azul. Parece que cuando finalmente decido quedarme quieta, mi ciudad me lo recompensa dándome la bienvenida con un cielo despejado.
España, Qingdao... y Xinjiang, la "nueva frontera", un lugar que, aunque pedazo de China, no tiene nada en común con el país oriental. Un periplo en el que no paramos de sorprendernos, de reirnos, de meternos un poco en la vida de los uygures. Un viaje de los que me gustan y como me gustan...
A la vuelta, Francesca y yo nos preguntábamos qué elegiríamos de todo el viaje y acabamos hablando de todas las cosas que habíamos visto. Sin dejarnos nada en el tintero. El inicio del desierto, con sus dunas, nuestros guías, la vida que fluye a dos horas diferentes, la oficial y la real, los intentos de comunicación, el interés de la gente por nosotras, las sonrisas, esos ojos agua marina que miraban hasta muy por dentro, qué ojos...
Kashgar es todo un bazar, sus calles, gritos, bocinas que nunca descansan; paseos por la ciudad antigua, tranquila, fresca. Salían niños por todos los rincones, de todas las puertas. Cuánto reían al vernos. La ciudad antigua es la ciudad donde están escondidos todos los niños de este país.
Y empezamos a conocer a Gulkiz, esta uygur que se ofrecía a venir con nosotras no como guía, sino como amiga. Probablemente una de las cosas más insólitas que nos ha pasado en nuestro viaje. Con 21 años, su interés por las cosas que pasan fuera de Kashgar, nos hizo comprender que está muy lejos de entender nuestro mundo y aun así, lo quería alcanzar en un segundo con sus preguntas. Con sus ojos siempre despiertos, siempre sonrientes. "Algún día, saldré de Kashgar y me casaré con un español y después, iré a Italia y me casaré con un italiano...". Cuanta inocencia escondida detrás de aquellas palabras.
Y un retroceso en el tiempo paseando por el mercado dominical de animales para después aprovechar la tarde echando una siesta al fresco mientras el pelo se nos colorea con henna. Comenzar la noche con nuevas compañías, entre cervezas e invitaciones a unirse al grupo. "Nos haces una foto y luego te sientas con nosotros". Ibamos recogiendo almas solitarias que llegaban al bar en busca de un poco de cháchara y alcohol. Conversaciones trilingues, interés por saber cómo hemos acabado allí. Y a esas horas ya ando encaramada en las barbas de mi alpinista.
Las montañas para llegar al lago, la carretera vacía, el coche de Muhammed, el más cómodo del mundo; el puesto de control, la montaña de arena reflejada en el agua, el bebé camello que me hubiera llevado a casa, porque solo le faltaba ladrar; el desayuno con los kirguizos, el viaje eterno en bus-cama por medio de la nada, aquel nan en K
uqa, las mezquitas, la gente que nos mira como si fuéramos marcianas, mis bailes flamencos con los uygures, sus preguntas, nuestras respuestas.
Las montañas que escupen fuego, nuestro paseo en moto, el pueblo vitícola en mitad del desierto, aquellas uvas alargadas, tan verdes, tan ricas; nuestro baño en el riachuelo, las cuevas, estamos ya sucias, sucísimas... "no nos van a dejar montarnos en el avión", reíamos.... Todo, todo, todo... un cúmulo de cosas que han hecho de éste el mejor viaje del año. Porque las cosas han vuelto a sorprenderme. Y hacía tiempo. Grazie bella mia. Al final lloraste, te lo dije...

El 16º Festival Internacional de la cerveza de Qingdao comenzó el
pasado sábado 12 de agosto en la ciudad costera de Qingdao.
Y allí vamos este fin de semana desde Beijing y Shanghai. Playa
y cervezas, ¿qué más se puede pedir?
El primer festival internacional de la cerveza de Qingdao se celebró
en 1991. Tradicionalmente, el festival comienza el segundo fin de
semana de agosto y dura 16 días. El festival incluye muchas
actividades como catas, tardes literarias y competiciones. Este año
se celebrará en tres lugares diferentes de la ciudad: la ciudad de la
cerveza, la plaza de Huiquan y la calle de la cerveza de Dengzhoulu,
1Km lleno de bares y restaurantes donde disfrutar las mejores
cervezas del mundo. Lager, ale, bitter, pale ale, stout, porter, scotch
ale, barley wine, trapenses, bock, doppelbock, rauchbier, pilsen,
münchener, weissbier, berliner, weisse, lambic, gueuze, kriek...
En cuanto a China, el país cuenta con más de 600 fabricantes de
cerveza, pero sin duda, la más famosa de todas es la TSING TAO.
Fue fundada por los alemanes asentados en Qingdao en 1903 y
hoy en día representa el 50% de las exportaciones chinas de
cerveza al mundo.
Y también es mi cerveza favorita.
"Para comer, yo siempre me bebo dos..."
... tú me entiendes.
La Ruta de la Seda era una red de rutas comerciales que transportaba seda, pieles, porcelana,
jade y especias a Occidente y piedras preciosas, oro, perfumes y textiles hacia Oriente. La ruta
partía desde Beijing y Shanghai y enlazaba en Xi'An. Después continuaba su recorrido por Turpan,
Kashgar, Teheran, Bagdad, Damasco, Cairo, Alexandria y Estambul. Esta ruta comenzó allá por el
180 a.C. y dejó de ser la principal arteria comercial en el siglo XV, con el auge de la navegación.
Marco Polo fue el primer occidental en recorrer esta ruta en 1.265. Desde Venecia llegó hasta Kashgar,
cruzó el desierto de Taklamakán (en idioma uygur "irás y no regresarás") y llegó a Pekin, donde se
puso al servicio de Kublai Khan, el emperador mongol de la época y nieto de Genghis Khan...
...Y ahí nos vamos F. y yo hoy, a seguir los pasos de vuelta de Marco Polo. Cinco días que se nos van
a hacer muy cortos por todas las ganas con las que vamos y todas las cosas que se nos quedarán por
el camino.
Nos esperan Kashgar, el Lago Karakul a 4.000 metros con la cordillera del K2 de fondo (7.500m), el
desierto de Taklamakan, Kuqa, las montañas llameantes, Turpan, la ciudad vitícola, el cielo abierto,
camellos, té de yak, carreteras polvorientas por medio de la nada, el uygur que canta canciones de
princesas kyrguizas... Un sueño. Nuestro sueño.
Lunes por la mañana. Y tarde a trabajar.
Abstraída recordando las estepas mongolas, subo a un taxi que me devuelve a la realidad.
Será que yo ya he perdido todo sentido del tiempo y la distancia en esta ciudad, pero el taxista se negaba a llevarme porque desde mi casa en Dongzhimen a mi oficina en Jianguomen seguramente tardaríamos mucho, habría mucho tráfico, etc... y digo yo: ¿qué más le da a él...?
Me ha costado un enfado a las 8:50 de la mañana convencerlo de que se equivocaba. Pero responder en su idioma y con firmeza me ha sacado de muchos apuros, así que al tipo no le ha quedado más que arrancar y poner dirección sur.
Efectivamente no hay atasco. Me dan ganas de soltarle un "ves? te lo dije". Pero no lo hago.
Y yo solo he llegado 5 minutos tarde.
...
...
... Pasear, desintoxicarnos, hablar, tomar el sol, descubrirnos, mirar, comer, pensar, reirnos, dar paseos a caballo, dormir, beber y jugar a futbol. Ahora, claro, queremos volver.
"We've been told that the grass is always greener on the other side,
The other side, oh yeah, but that doesn't mean we should stop
what we're doing on the outside, the outside - OUTSIDE!"
*Estepa de Huitengxile, Inner Mongolia. 25/Jun/2006.

"The number of Geisha has been declining for primarily two reasons.
First, the training to become a geisha is long and rigorous.
Second, the variance in levels of Geisha, as far as cost,
has all but disappeared.
Geisha have become an elite group and have therefore
become very expensive. Fewer and fewer men are willing
to pay the high cost of a Geisha when other entertainers
are available..."
*Tokyo, June 12th 2006

Chengde, China 04/Jun/06
Es bonito salir por la mañana y ver que el gobierno chino hace esfuerzos por cumplir con su promesa de "más días con cielos azules para Beijing". Porque ellos pueden. Lo mismo que hacen llover cuando quieren. La meteorología manejada a su antojo.
"Beijing has promised a "Green Olympics" in 2008, and it aims to have 292 "blue-sky" days a year by the time the Olympics are held. There were only 56 blue-sky days in the first 3½ months of this year, 16 fewer than in the same period of the previous year." globeandmail.com
Avión, retraso, llegada a Zhuhai, ciudad fronteriza con Macao, frontera cerrada desde las 12 de la noche, ¿que hay de nuestro vuelo en Macao a las 2.30?? Toda la noche con los guardias de aduanas que nos piden comida y cervezas para hacernos más amena nuestra estancia en el cuartelillo. Abren la frontera, millones de chinos corren por ser los primeros en llegar. Otro aeropuerto, listas de espera, visita a Macao, hace un día estupendo, comemos en Fernando's y tan rico está que casi ni hablamos, mmm mmm que bueno por dios... vuelta al aeropuerto, entramos? entramos? son fiestas chinas, todos quieren viajar. Entramos! solo quedan libres dos asientos...los nuestros. A partir de ahi conseguimos ponernos al día con nuestra ruta.
Los días azules me hacen recordar mi viaje. Un viaje lleno de sobresaltos y golpes de buena suerte que han hecho que no nos aburramos ni aun pasando muchas horas en los aeropuertos...
Nos espera Jakarta, ciudad caótica y no distinta de las demás capitales del sudeste asiático. Hostal de mala muerte con dos belgas y un brasileño. Salida nocturna, cervezas, se nos acaba el dinero. Sin guía, sin mapa, no encontramos el mercado de las antigüedades. Una rica señora malaya musulmana nos ayuda. Nos lleva en su coche climatizado con chófer y nos regala 10 euros que no queremos aceptar. Ella insiste. Tenemos que cogerlo. Con ese dinero en Indonesia se pueden hacer muchas cosas. Por si fuera poco, nos invita a su casa a dormir, pero ese mismo día nos vamos a Bali. Hospitalidad musulmana. Señora todo amabilidad. Según ella, Alá le recompensará por su buena acción. Nosotros queremos mar.
Salimos hacia Bali. Las playas no son nada espectacular pero son buenas para hacer surf. Las olas no paran de llegar. Los balineses se ofrecen a enseñarte por un módico precio que tienes que negociar para que llegue a ser "módico". "Cuantas olas... esaaa... esa es mu grande myfriend!... one two three!"... La primera sensación, aunque solo de rodillas sobre la tabla, es increíble. La ola te desliza hasta la orilla. Ahora os entiendo mejor.
Pero el interior es lo que buscaba. Verde, verde, verde, agua, templos, cascadas, cien mil escalones, macacos, gente amable y sonriente que te mira y te saludan y te preguntan doscientas mil preguntas, siempre las mismas, where r u from? when did u arrive? your hotel? honeymoon? girlfriend? married? ahhhhhh!! Aquí no entienden el concepto amigo-amiga viajando juntos. Tampoco tratamos mucho de explicarlo, que más da.
Nos miran con curiosidad... que blancos, piensan... les encanta mi color de piel y yo lo odio, les digo que yo quiero tostarme igual que ellos y su respuesta me hace reir: "Do you wanna be a monkey?". Vuelta a las playas, las mujeres tapadas hasta los ojos para no recibir ni un solo rayo de sol más, me persiguen y me insisten en que les de trabajo, "please give me business, you'll bring me luck...no tourists these days" y tienen razón, solo hay japoneses que pasan por los sitios casi sin tocar el suelo. Son gente extraña y alli no los aprecian mucho.
Al principio digo que no, que no, que no, pero ellas insisten y me revolotean alrededor. Tienen sus nombres escritos en el sombrero y ya las llamo Alice, Jane, Maggie... ¿Y yo como puedo negarme a una manicura express o a un masaje o a un tatoo o a un bonito "sharon" (pareo)? Sucumbo. No es difícil.
Y se acaba, se acaba y yo quiero bañarme aqui todos los días. Pero hay que volver. Antes pasamos por Hong Kong. Reencuentros, 71, lo de toda la vida...Aterrizamos en Pekin. Y el cielo gris. Pero una buena cena con amigos te hace olvidar que vivimos en una burbuja y me recuerda que también me gusta estar aquí.

Porque hay mejores alternativas musicales. Porque hay conciertos que han conseguido ponerme los pelos de punta con los primeros acordes. Porque tener más de 60 años y estar en un escenario se nota. Porque en China no saben ni quiénes son... los Rolling dejaron mucho que desear esa noche.
Pero ha sido un fin de semana de muchas risas y reencuentro con viejos amigos.
7 de Diciembre de 2005
Cuando uno pasa tantos meses en Asia ya es difícil que algo pueda sorprenderte de la gente de aquí o de los lugares que visitas. Sin duda, me gustaría haber puesto el pie en Japón hace un año y no estos días atrás. Simplemente por eso, porque el factor sorpresa me ha faltado esta vez.
Aún así, es un sitio al que pienso volver porque me queda mucho por descubrir todavía. Tokyo es todo lo que uno se imagina y más. La gente es educada y respetuosa hasta límites insospechados. Los teléfonos moviles no suenan; la gente no alza el tono de voz; la marea de japoneses parece tener una harmonía en la que nadie empuja y nadie se toca; piden perdón aún siendo los agraviados; se saludan con reverencias a cada momento; tienen estilo y más encanto que los chinos; dan las gracias por todo y siempre con una sonrisa en la cara "arigato gozaimassss, arigato gozaimassss..."
Y por supuesto, si quieres saber realmente en qué consiste la moda, tienes que estar en Tokyo. Harajuku, Shibuya, Omote-Sando... son las zonas más dinámicas en ese sentido. Solo hay que pararse un momento y observar a la gente...