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6 de Febrero de 2006
The post of today will be in English even if my writing is not as good as it’d be supposed after all these years of hard study… The reason, my hongkonese friend Cecilia, known by most of you as “la Ceci” or “Chinita”. She has been doing big efforts trying to understand, by reading my blog, if I was alright or not in my very first days in the Chinese capital. Now it’s the turn of letting her know a bit of my everyday life here. Ceci, anyway, keep learning Spanish, you’re doing a great job. Now you have too many reasons, as many as Spaniards in your life. But principally, you should keep learning it in behalf of big-nosed, almond-shaped-eyed “Siu-faa!”, eheh...
Today is monday, day hated by many, and almost eight o’clock in the evening. I decided to come to “The BookWorn” with my laptop, essentially becuz it’s said they have a wireless connection to internet… lucky them who know how to use it... So basically, now I’m writing this lines in Word, hoping that the batteries last enough to finish what I want to tell today.
I’m having a cappuccino and a tasty “Homer sandwich” (tomatoes, ham and cheese) in this amazing kind of library where you can borrow books, buy them, drink and eat delicious dishes. And of course, to get the internet I cannot use… damn it… In the background there’s a Western guy playing the piano and, to my surprise, the first piece he has played has been that one of the “Planeta Imaginario” (Arabesque Nº.1 de Debussy)… I was immediately transported to my early days! How many mornings I spent in front of the TV watching that bizarre programme...
Outside is snowing. Today has been the first day this year. Actually it’s not really as cold as I supposed Beijing would be when I planned to arrive to the city, but certainly I would like to be enjoying the twenty-something degrees of Hong Kong… Anyway, when I went out this morning to take the subway in Dongzhimen, I couldn’t believe it. I thought I wouldn’t see the snow this winter. I was feeling embarrassed walking like Chiquito when I realized it was not only me. Everybody was walking with tiny footsteps to avoid slipping to the floor while dozens of Chinese were already in the streets trying to clean the pathways.
I finish work at six o’clock everyday, and I’ve taken the habit of buying a pair of films before arriving home and enjoy them with a good dinner in my sofa. DVD’s are so cheap, only 5 yuan (0,50€), that you cannot help stopping and having a look to the new arrivals. And you can find even the banned films in China like “Memoirs of a Geisha” and the Ang Lee’s “Brokeback Mountain”. Besides, I can also enjoy my free satellite TV channels in English that will turn me into a film-addicted at the end of the year.
About the weekends, we’re mainly exploring the north part of the Workers’ Stadium in the well-known Sanlitun, and something tells me that the “Nan Jie” (beside the “Yu Gong Yi Shan”) will be our meeting-point this year…
My mandarin, well, I cannot say is getting too much better becuz I didn’t start my lessons yet. But I have to speak it everyday. The consequence is I’m recovering a big part of what I thought I had forgotten and I’m feeling good. Sometimes I get a bit nervous when I cannot communicate with people and tell them what do I exactly want. At times I just wanna have an stupid conversation with the taxi driver or with the cleaning lady and I don’t find the words. But sometimes I surprise myself understanding most of the topic and given the exact answers with confidence and fluency. That makes me feel reeeeeeally good.
Well, and now that I have my home and certain stability, I’m thinking about travelling again. My two immediate trips are Hong Kong, of course, and Dalian, (north-east coast of China) to see Adria, the beautiful Mexican girl we met last year in one of our Saturday nights in Fragrant Harbour. She is leaving Dalian definitely at the end of this month and I would like to spend again a weekend with her, before she starts her tour around the world. And I would also like to know the city (actually the one with the best quality of life in China, as I read today in the newspaper) through her eyes and experience.
About Hong Kong, today I was tell that the little big man pechuga, will be going there at the beginning of March. As everybody already know, he will be finally working in New Delhi and not in the Big Apple (ba-bye to my Sex and the City tour…), so I thought it could be THE opportunity to be all together one more time.
I’m very excited with the idea of meeting everybody again.
8 de Febrero de 2006
Hoy a la hora de comer (china) mis dos compañeras del banco me han invitado a acompañarlas de nuevo. Una comida solo de chicas esta vez. Todavía tenía el recuerdo en mi cabeza de la primera vez que decidí unirme a todos ellos la semana pasada (somos 7 personas en la oficina) y dudé por un momento si aceptar o no la invitación, aludiendo desavenencias horarias irreconciliables.
Aquella vez decidieron ir a un restaurante cantonés, con el consecuente efecto "pelos como escarpias", y en el que me sentí como en la peli de Indiana Jones donde se sientan a una mesa y empiezan a traer ollas chup-chupeantes, de donde salían serpientes, insectos gigantes varios y como postre, sesos de mono... Pero tengo curiosidad por conocerlas mejor y además, siempre tengo muchas preguntas y nunca un chino a mano que hable inglés y menos, español.
Hoy ha tocado sichuanés, menos mal. La comida, buenísima dentro de lo que cabe, pero me han hecho probar una especie de horchata caliente hecha de judías que estaba bastante insípida. Según ellas, es una bebida muy famosa en China, aunque el hecho de que la beban 1.300 millones de personas no la hace más apetecible a mi paladar. La cocina de Sichuan (Chuan Cai) se caracteriza por sus sabores fuertes y picantes ya que utilizan sin moderación alguna guindillas, chiles rojos y pimienta de Sichuan. Sin embargo, estos ingredientes fueron introducidos desde Sudamérica a finales del siglo XVII, con lo cual, la popularidad de la comida sichuanesa de hoy en día se la debemos en gran medida a los comerciantes españoles de la época. Al igual que el Feng-Shui (Viento-Agua) para la armonía de los espacios, para la comida también utilizan una filosofía propia, y todo tiene que ver con la complementariedad del YANG (principio masculino y positivo) - y del YING (principio femenino y negativo) en el universo.
La medicina china considera que el cuerpo humano y los alimentos están constituidos por cuatro naturalezas: lo caliente, lo ardiente, lo frío y lo fresco, caracterizadas por uno u otro de los cinco sabores: ácido, amargo, picante, salado y dulce. A partir de estos conceptos básicos, los chinos clasifican los alimentos. El hecho de ser considerado “caliente”, como el pato y el cangrejo, o “frío” como algunos pescados, no tiene nada que ver con la temperatura del alimento consumido. Así, por ejemplo, si una persona cae enferma, se aplican una serie de técnicas para reequilibrar de nuevo el cuerpo. Consumiendo alimentos “fríos” cuando se tiene fiebre, alimentos “calientes” si nos pillamos una gripe, etc… vamos, como cuando de pequeños nos daban jamón cocido, arroz blanco y yogurt cuando nos empachábamos. Los platos también intentan seguir una armonía incluso de colores y equilibrio entre carnes y verduras en la misma comida. En fin, que de esto me he enterado un poco hoy.
Pero lo que todo el mundo piensa cuando se le habla de cocina china es en rollitos de primavera, arroz tres delicias y pollo con almendras. Pues bien, por aquí no hay nada de eso. Si bien, podemos disfrutar de unos fabulosos snacks, para ir abriendo boca, mientras paseamos por la calle. Os presento los delicatessen chinos. Te los hacen a la plancha en un momentito.
10 de Febrero de 2006
Desde que estoy en Beijing, me preocupa mucho el aire que respiro. Para empezar, estoy fumando bastante menos, porque bastante humo me trago ya a lo largo del día. En China no se toman medidas para frenar las emisiones de gases que contaminan el aire. La contaminación ya no es un problema de ciertas regiones, sino que se ha convertido en un problema estructural en el país. Y no solo eso. Se ha descubierto recientemente que la contaminación que emite China está afectando al aire que respiramos en otras partes del mundo.
Las ciudades más contaminadas del mundo son principalmente las asiáticas, entre ellas Beijing, Shanghai, Teherán, Delhi y Calcuta. Sin embargo, Beijing ocupa el número 28 de las ciudades chinas más contaminadas, lo cual me hace pensar en cómo debe ser vivir en Datong, a cinco horas en tren desde Beijing, al parecer la ciudad más contaminada del país y una de las más visitadas gracias a sus templos y pagodas.
En Beijing, por ejemplo, todavía siguen existiendo fábricas dentro de la ciudad y es posible ver chimeneas humeantes desde la ventana de muchos de los que vivimos aquí. La contaminación algunos días es tan grande, que podemos mirar directamente al sol sin que nos moleste a la vista.
El problema de contaminación que sufre China es que la energía proviene básicamente del carbón (las ¾ partes). Las razones son su precio (es bastante más barato que otras energías menos contaminantes como el gas natural) y que China posee una reserva de carbón con capacidad para seguir suministrando al menos otros 200 años más. Según noticias que he leído recientemente, China no será capaz de llevar a cabo su política de reforma hacia energías limpias, porque el precio del gas natural se ha disparado. Normalmente las fábricas chinas están equipadas con dispositivos que evitan que la nube de hollín se expulse al exterior. Pero otros agentes contaminantes como el mercurio, se escupen libremente por las chimeneas. La mayoría de estas fábricas prefieren pagar una multa anual (que no supera los 500.000 dólares), antes que comprar un sofisticado equipo anticontaminación, que cuesta casi 15 millones de dólares. Además los inspectores locales son reacios a tomar medidas drásticas porque estas fábricas generan empleo.
El problema principal de esta emisión de gases es la acumulación del mercurio en el agua y en los alimentos que comemos. Hasta ahora, los científicos asumían que el mercurio se asentaba en la tierra o el agua después de que las fábricas lo arrojaran en forma de gas de las chimeneas. Sin embargo, éste se eleva a la atmósfera entrando en una corriente de aire que transporta el aire contaminado por todo el mundo. Norteamérica y Europa por supuesto también contribuyen con su propia carga, pero Asia, que sigue pujando por el crecimiento económico de China y la India, es el contribuidor más grande (China arroja casi un cuarto de las emisiones no naturales del mundo).
Y todo este tema irá a peor. Antes de 2020, China tendrá más de dos veces la cantidad actual de capacidad de generación de electricidad. La mayoría de plantas nuevas seguirán funcionando con carbón. Además, tenemos el problema de los accidentes medioambientales, como la explosión en una planta petroquímica en noviembre en el nordeste de China, que vertió 100 toneladas de benceno tóxico en el río, cortando el suministro de agua a millones de personas durante días y que finalmente se convirtió en un incidente internacional al enviar parte del derrame a Rusia. Este no es un hecho aislado. Han ocurrido al menos 45 accidentes parecidos hasta el día de hoy desde aquella fecha.
Sin embargo las soluciones globales propuestas son cada vez más difíciles de alcanzar. La última iniciativa, el protocolo de Kyoto, está dirigido a limitar emisiones relacionadas con el calentamiento global. El protocolo fue rechazado por los Estados Unidos, el mayor contribuidor de tales emisiones, y no se aplica a China, el segundo emisor más grande. Todo esto tiene difícil solución y no podemos culpar a los chinos de estar destrozando el planeta cuando lo único que están haciendo ellos es imitar el modelo de desarrollo económico que nosotros ya seguimos en su día. Y occidente sigue deslocalizando fábricas y plantas energéticas a países en desarrollo. Así contaminar cuesta menos y los que se tragan el humo son otros. O al menos eso creíamos.

14 de Febrero de 2006
Harry: I’ve been doing a lot of thinking,
and the thing is, I love you.
Sally: What?!
Harry: I love you.
Sally: How do you expect me to respond
to this?
Harry: How about, you love me too.
Sally: How about, I’m leaving.

16 de Febrero de 2006
“Un estudio del British Council afirma que las empresas de todo el mundo no tardarán mucho en buscar gente que, aparte de hablar buen inglés, tenga fluidez en otros idiomas, particularmente mandarín y español” (Financial Times)
Y aquí estoy yo para aprovecharme de eso. Ya empecé mis clases particulares de chino en horario de oficina, 4 días por semana. Lo tenía todo en la cabeza y ahora parece que cobra sentido. Ya he tenido mis primeras conversaciones telefónicas y la gente me entiende! y lo que es mejor aún, yo les entiendo a ellos.
Según el British Council, estos son los idiomas más hablados del mundo:
1. Mandarín (1.052mill)
2. Inglés (508mill)
3. Hindi (487mill)
4. Español (417mill)
5. Ruso (277mill)
6. Bengalí (211mill)
7. Portugués (191mill)
8. Alemán (128mill)
9. Francés (128mill)
10. Japonés (126mill)

19 de Febrero de 2006
Mi noche toxicosmos no acaba como estos últimos días.
Combinado con fiesta en la casa. Nadie quiere irse a dormir y las madrugadas pekinesas se siguen alargando. Risas, cervezas, vuelvo a caer y me enciendo un cigarro. No está mal de vez en cuando. Es parte de lo que me debes.
Las fuerzas aflojan, lo intentamos todo y acudimos al tekila. Desorden, sal y limón. Pero nos quitan la música en un esfuerzo por echarnos del nanjié. Vuelve la canción protesta. Con una maniobra de evasión algo torpe, comienzo a subir hasta la planta 11 de la ciudad azul. Las palabras me llegan como ondas del espacio exterior. Es el alcohol que actua en el centro del cerebro.
Me acuesto con los planetas, que es de lo que va todo esto. Nuevas sensaciones y dulces sueños. Me despierto, sueño, me despierto, sueño, me despierto... de ciencia ficción. Bajo de tierras altas y los dos rodamos por la cama en espiral. El sol entra insolente por la ventana, hace un buen día para dar un paseo por el parque. Abro los ojos y veo la cara de niki lauda. La caja del diablo se cierra. Por fin.
Se gesta un plan de fuga, el deber llama, y yo ya no quiero dormir más. Qué puedo hacer. Reposo flotando sobre loscos y pienso en lo que quiero comer un domingo. Prefiero bollitos.
Este debe ser, sin duda, mi segundo premio...

14 de Noviembre de 2005 (Hong Kong)
Y así empiezo mi blog.
Más de un año ha pasado ya desde que llegué a Hong Kong y ahora se abre una nueva aventura ante mis ojos. Tengo ganas de contar mis impresiones de la verdadera China y empezaré en el momento en que ponga un pie en Pekin a finales de enero del año que viene. Hasta entonces dejo este post, porque todo esto empieza aquí, hoy se materializa mi futuro próximo.
Después de un mes de estrés intentando saber qué sería de mi el próximo año, por fin tomé la decisión. Ocho ofertas atractivas y dispares que fueron llegando en este orden: Hong Kong, Miami, Madrid, Phuket (Tailandia), Barcelona, Lisboa, Mexico DF y Pekin. Cada una con una perspectiva de trabajo distinta, sus cosas positivas y negativas. Sin embargo la última cayó fulminante y fue imposible de rechazar. Era el paso más lógico después de un año en este lado del mundo.
Así que el 21 de diciembre dejaré Puerto Perfumado para irme en enero a vivir un año a Pekin, Beijing, la Capital del Norte. Volveré a tener mi propia casa, esta vez más grande, donde espero recibir muchas visitas, por fin hablaré mandarín por los codos, comeré pato maqueado, pasaré tardes tranquilas calentita en alguna cafetería en el hutong de Houhai (o Shichahai), daré vueltas por Dashanzi antes de que lo conviertan en un área residencial de lujo para los Juegos Olímpicos de 2008, me compraré una bicicleta y pedalearé de lunes a viernes hasta mi oficina en Jianguomen, donde tengo mi puesto esperando.
Audio: Yumeji’s Theme / Shigeru Umebayashi (B.S.O. In the Mood For Love...)
22 de Noviembre de 2005 (Hong Kong)
Anoche tuvimos otra de esas noches memorables en Club 71, esas noches en las que realmente me alegro de estar todavía en Hong Kong.
Una persona que siempre está alli, fumando en pipa y bebiendo litros de cerveza inglesa importada, es nuestro amigo John Fung. John es fotógrafo. Además de sacar fotos ha sido un poco de todo, protagonista en una coproducción hongkonesa-coreana que el denomina como “porn-horror movie”, diseñador de lámparas, dueño de un restaurante en el que no había menú, ni tan siquiera cocinero (había turnos entre sus amigos para cocinar)... Todo eso “when my hair was still black”, nos decía. John tiene 48 años, nació en Madagascar pero es chino.
Nada más sentarse en nuestra mesa, que hasta el momento compartíamos F. y yo solamente, nos dijo que había tenido una “serious talk” con su madre. Lo primero que se me vino a la cabeza fue que su madre debía ser muy mayor... John va a cubrir un reportaje en India acerca del Centro de Meditación Internacional Osho, un resort de cinco estrellas que ellos mismos definen como un “exuberante campus donde puedes aprender el arte de la relajación y gozar de la compañía de visitantes de todas las edades provenientes de más de 100 países. Pero, esencialmente, éste es un lugar para encontrarte contigo mismo”. Me pasó una revista de Osho y la estuve ojeando.
Su madre, evidentemente de avanzada edad, se preocupa por él y no entendía por qué su hijo tenía que irse tan lejos para trabajar. John nos explicaba que siempre ha tenido estas charlas con su madre y no entiende por qué las personas mayores han parado de aprender y de avanzar al mismo ritmo que la sociedad impone. “Quizás porque los cambios han sido demasiado rápidos para ellos. Los más jóvenes hemos crecido con la constante evolución y es algo natural en nosotros” respondí.
JOHN: But nothing lasts. You have to move on. Nothing lasts. Look, you see, one minute ago your beer was at this point, now the level has descent and this beer is now part of your body. Is not into your glass anymore. Nothing lasts.
F. (apuntillando): Actually, is now part of her belly…
JOHN: Nothing lasts. For example, this cat is now here, but he’s moving, he’s leaving, he’s not here anymore. Nothing lasts.
A mi me pareció estar delante de un filósofo místico. Supongo que lo veía así porque es chino y como tal, me parece que sus palabras tienen más sentido. A la misma vez, yo ojeaba algunos párrafos de la revista Osho y los leí en voz alta. Buscaba una opinión: “What do you mean when you say I love you?”. ¿Qué pretendemos decir con un te quiero? Entonces ninguno contestó y me devolvieron la pregunta. Me quedé pensando unos segundos porque realmente nunca me había planteado que es lo que pretendía decir, cual era el trasfondo y si realmente había uno. “When you say I love you, you intend to communicate you care about the person you are with and probably you are looking for this person takes care of you as well”
Sin embargo hubo opiniones contrapuestas y durante un buen rato estuvimos hablando del amor y de la química entre las personas. La cuestión es que, a cierto punto, John afirmó estar disfrutando de esta conversación, que era un tema del que se hablaba tan poco... “¿El amor?” dijo F. “Pero si no paramos nunca de hablar de lo mismo!.... sobre todo aquí en Hong Kong”. Y era verdad. Pero la cuestión es que los chinos son más reservados en ese aspecto. John nos decía que él nunca habla de estos temas cuando está con sus amigos. Habla de trabajo, de economía, de arte, de comida... pero nunca del amor ni de las relaciones.“Because you are afraid of showing weakness” respondí.
¿Es eso cierto? ¿Demostrar sentimientos y hablar de ellos nos hace más débiles ante otras personas? John siguió argumentando y puso el ejemplo de los japoneses. Ellos nunca dicen te quiero. Dice que lo hacen porque son pudorosos y modestos. Yo creo que es porque son unos miedicas. Sí, se mueren de miedo. No sé si porque no quieren demostrar su debilidad ante la persona amada, porque se sienten ridículos al decirlo o porque no quieren descargar sobre la persona que aman, la responsabilidad de corresponder con el mismo amor.
“Ridículous?”. “Sí, ridículo. Uno puede sentirse ridículo diciendo que ama a otra persona por la manera en que la otra persona recibe tu mensaje y responde ante él”. Y entonces John pareció estar finalmente de acuerdo y soltó una frase de Joan Baez que decía algo así como “I don’t want to say I love you because I don’t wanna feel embarrassed... la,la,la”. Y la noche transcurrió entre amigos que se unieron a nosotros, risas y cervezas. Sin embargo las palabras de John se me quedaron dentro: “Nothing lasts, nothing lasts...” y sobre todo otra frase que surgió en mitad de nuestra conversación y que le dije que utilizaría en alguna ocasión, porque es tal y como pienso yo en este momento de mi vida:
“Life is too short to drink bad wine”
Y es verdad. Así que aunque vivir errabundo a 15.000 Km de casa suponga estar alejado de tu familia, que te quiere y a la vez te necesita; aunque suponga una relación menos intensa con los amigos de siempre; aunque suponga un temor continuo a que tu posible vida en España nunca vuelva a ser igual; aunque tus relaciones amorosas duren menos que un caramelo en la puerta de un colegio; aunque suponga ir abandonando lugares y gente a/con las que aprendes a querer; aunque suponga empezar demasiadas veces de cero para una sola vida y suponga por tanto sentirse solo muchas veces... prefiero todo esto a la comodidad y la seguridad de una vida hacedera y aburrida.
Porque la vida continua. Nada perdura. Todo cambia, incluso aunque tú te empeñes en permanecer en el mismo sitio, en mantener tu alrededor inmutable. Nada perdura.
Por eso quiero vivir como en el momento de mi muerte pueda pensar que querría haber vivido. Quiero sentir que estoy viviendo y aprendiendo. Quiero seguir conociendo gente maravillosa, sitios maravillosos. Quiero que mi vida sea una aventura. Y si lo pienso con fuerza, probablemente algún día se haga realidad. Nothing lasts. Life is too short to drink bad wine.
Thank you John.
1 de Diciembre de 2005 (Hong Kong)
Suzie Wong era una completa desconocida para mi hasta hace bien poco. Empecé a oir hablar de ella cuando llegué a Hong Kong. Probablemente porque es una de las pocas películas rodadas en la isla que no tiene nada que ver con Bruce Lee y el kung fu.
Como suele ocurrir con las novelas adaptadas al cine, el libro siempre es mejor. Es más descriptivo y te deja mejor sabor de boca. La película, sin embargo, también tiene su encanto, tanto por las imágenes del Hong Kong de aquella época como por Nancy Kwan, que interpreta a la descarada Suzie.
“Yes, virgin – that’s me”
She said pointing to herself with a red finger nail.
I burst out laughing”
El libro cuenta la historia de Mee-Ling, que llega al Hong Kong colonial de los años 50 buscando salir de una vida miserable en Shanghai. El dinero fácil se encuentra bailando en los clubs y de chica de compañía, así que Mee-Ling se convierte al final en una prostituta, Suzie Wong. Pero Suzie es guapa, coqueta y con mucho carácter. Está acostumbrada a que todos los hombres la deseen. Y se topa con Richard Lomax en Wanchai, que no viene a Hong Kong en busca de compañía, sino a encontrar inspiración para pintar.
[Richard Lomax to Suzie] “Anyhow, let’s have some lunch”
“No”
I laughed. “I’m not letting you off this time. I’ve learnt my lesson”
She eyed me suspiciously. “Why you want to invite me?” “Why?
Well, I don’t know. I suppose because I rather like you”
“No - you lie”
“Really? And how do you know if I like you or not?”
“You like Mee-ling. You like that virgin-girl on the boat. But I’m Suzie. I do dirty job. Go upstairs with sailors”
“That doesn’t stop you feeling hungry?” I said. “Come on, what shall we eat?”
“Six years! Six years I go with men - make ‘lovey’”. She used the pidging expression to make it sound worse.
[…] “Yes – chinese smooth skin. So you can’t see how much dirty inside.”
“Oh, stop it Suzie! Come on, I want to try a new dish – what do you recommend?”
“I don’t know. I go now” “Suzie, sit down”
“No, I got my job to do. I got to make ‘lovey-lovey’. You go and find Mee-ling – go and find virgin-girl”
And she went off and sat down with an American Negro sailor who had just come into the bar.
Pero lo mejor de todo es que mientras leo, puedo imaginar por dónde caminan los personajes, el olor de las calles, el trayecto del Star Ferry a Tsim Sha Tsui y el ambiente del Nam Kok. Porque esa parte de Hong Kong sigue existiendo. Porque yo ahora vivo aquí, cerca del Star Ferry Pier de Wanchai ("It’s very noisy... no Europeans live in Wanchai - only Chinese") Y me he metido sin quererlo en el mundo de Suzie Wong.
2 de Diciembre de 2005 (Hong Kong)
Cuan fácil es llenar una casa de mierdas y que dificil deshacerte de ellas.
Descuelga cortina, recuelga chupicortina que me dejó el landlord; vacía cajones, abre carpeta con papeles de la nevera, el contrato de la casa, facturas del depósito de la casa, contratos del teléfono y de internet con miles de papeles la mitad en chino que los he roto sin compasión; tickets de compra donde ya no se ve ni qué compré pero debía ser mucho porque el ticket era larguísimo; facturas de la tele nueva que me compró mi casero porque la otra ya no encendía; instrucciones de la lavadora (ahhhh!); despega fotos, dónde las meto?, veo que el polvo se me ha acumulado en muchos sitios; rompo, rompo y rompo papeles inservibles, no hago más que salir al pasillo a dejar bolsas de plástico; el armario (horror!)... por dónde empiezo?? tengo que llenar una maleta para llevarmela el fin de semana que viene a Pekin... esto ya no me lo voy a poner... esto me lo llevo a España, to pa dentro, venga, venga, venga!... ostras! no me acordaba de estos zapatos! ala! a la maleta; y crece y crece y crece; la cojo en peso y ichhhhsss, pesa mucho! pero no importa porque como vamos tres a Pekin, no me cobrarán sobrepeso. Además me alegro de ir más ligerita de vuelta a España.
Sigo abriendo rincones; mi caja verde (dios mio que encontraré en la caja verde...); papeles, más papeles, CD’s.... son todos copiados y ya lo tengo todo en mi iPod... a la hoguera con ellos!; libros de chino (a la maleta), libretas y fotocopias de chino... esteeee....mmmm... a la basura! eh eh eh; la mesita, dios mio lo que había en el revistero... libros, mapas, revistas del año del pun... esto a la maleta y esto tooooooodo a la basura. Sigo sacando bolsas al pasillo y pienso en las pintas que llevo como en una de estas se me cierre la puerta por la corriente... afortunadamente aqui no corre ni una gota de aire, lo cual contribuye bastante a mi transpiración...
En un ataque de pánico empiezo a descolgar los mapas de la pared, los posters y las telas. Uy! esta cafetera?... seguro que alguien en la oficina la quiere, y la plancha y la batidora... y de repente empieza Friends: al carajo la mudanza! me tumbo un rato y me fumo un cigarro. Alfonso me llama: Mali... el helicóptero de Rajoy se ha estrellado...
Por fin logro cerrar el maletón. Le pongo la funda a la guitarra y lo dejo todo en un rincón. Seguro que querré seguir metiendo cosas en la maleta, pero eso será después de que vuelva de Tokyo. Me voy mañana con A. y nos quedamos hasta el martes con S. y A. Tengo unas ganas enormes de conocer Japón, de conocer el lado oscuro de las noches niponas, de hacer fotos a los jartos de Harajuku y por qué no, aunque una ya esté a estas alturas más arruinada que la duquesa de Medina Sidonia, comprarme algo estrambótico que llevarme también a España, por si ya tenía poco...
7 de Diciembre de 2005
Cuando uno pasa tantos meses en Asia ya es difícil que algo pueda sorprenderte de la gente de aquí o de los lugares que visitas. Sin duda, me gustaría haber puesto el pie en Japón hace un año y no estos días atrás. Simplemente por eso, porque el factor sorpresa me ha faltado esta vez.
Aún así, es un sitio al que pienso volver porque me queda mucho por descubrir todavía. Tokyo es todo lo que uno se imagina y más. La gente es educada y respetuosa hasta límites insospechados. Los teléfonos moviles no suenan; la gente no alza el tono de voz; la marea de japoneses parece tener una harmonía en la que nadie empuja y nadie se toca; piden perdón aún siendo los agraviados; se saludan con reverencias a cada momento; tienen estilo y más encanto que los chinos; dan las gracias por todo y siempre con una sonrisa en la cara "arigato gozaimassss, arigato gozaimassss..."
Y por supuesto, si quieres saber realmente en qué consiste la moda, tienes que estar en Tokyo. Harajuku, Shibuya, Omote-Sando... son las zonas más dinámicas en ese sentido. Solo hay que pararse un momento y observar a la gente...
12 de Diciembre de 2005 (Hong Kong)
" La memoria es frágil y el transcurso de una vida es muy breve y sucede tan deprisa que no alcanzamos a ver la relación entre los acontecimientos, no podemos medir la consecuencia de los actos... por eso mi abuela Clara escribía en sus cuadernos, para ver las cosas en su dimensión real. "
Isabel Allende, La Casa de los Espíritus
- Volver a abrazar a la gente que quieres
- Ver que, en esencia, las cosas no han cambiado demasiado mientras estabas fuera
- Tomarte tus primeras cañitas en La Latina con tus amigos de siempre
- Andar por las calles de Madrid entendiendo lo que habla todo el mundo
- Montarte en un avión que solo tarda 45 minutos en dejarte en el sur
- Entrar en casa y abrazar a mi madre que llora como si yo volviera de la guerra
- Cenar en familia, incluído el perro, que cada vez está más gordo
- Salir el 24 por la mañana a tomarte unas copas pre-navidad y encontrarte a viejos amigos y conocidos que ya solo ves en estos días en la calle Trafalgar y en nuestro rinconcito de siempre, Lo de Silva
- Las cenas familiares de nochebuena donde todo el mundo se pone hasta las cejas de corderito y bogavante (y a la que llegas un poco piripi después de todo el día bebiendo en el centro)
- Tomarte tus primeras tapas con la gente de siempre en el Chiqui de la calle Sevilla
- Que salga el sol después de mucha lluvia y haga calor en plenas navidades
- Despertarte una mañana temprano e ir a la plaza de abastos a comprar churros para desayunar y que el churrero te los haga especiales por llevar tanto tiempo sin comerlos
- Volver a casa después de un paseo por el centro con un pollo asado, patatas y alioli del Don Pollo
- Hablar por teléfono con la gente que tengo lejos
- Coger el coche y hacer kilómetros solo para ver a tus amigos, Málaga, Estepona, Sevilla...
- Descansar en el sofalito de mi salón
- Pasar el fin de año en Tarifa con N., A. y una treintena de amigos del Puerto
- Saber que no voy a parar de reirme con ellos hasta que me vaya (...)

27 de Enero de 2005
Cuando uno llega a Beijing, lo último que espera es coger el metro, básicamente porque el taxi te lleva a todos lados y por muy poco dinero.
Durante nuestra estancia en diciembre de 2004, fuimos poco asiduos al metro, pero ahora no me queda más remedio, visto los tremendos atascos que se forman en Jianguomen y aledaños a hora punta. Solo hay tres líneas, la 1, la 2 y la 13, a pesar de ser una ciudad enorme. Por suerte, la parada de metro está justo debajo del edificio donde ahora mismo vivo, cosa bastante inusual en Beijing ya que las distancias son tan enormes que lo normal es que tengas que andar 10 ó 15 minutos para entrar en la boca de metro y para eso, uno se coge un taxi que cuesta un euro...
Bajo a la calle y de repente me doy cuenta de que no sé qué dirección tomar. Salgo a la carretera, coches, bicis, frío, muchos chinos pero ni rastro de la parada de metro de Liufang. Y encima yo sin saber cómo se dice metro en mandarín... Después de muchas vueltas y planteándome pillar taxi aunque sin tiempo para ello, encuentro la entrada.
Me acerco a la taquilla y le digo a la chica dónde quiero ir. Por supuesto tres o cuatro chinos se me cuelan mientras hablo con la taquillera, cosa que suele ocurrir con frecuencia. Al final me dieron dos tickets, uno automático y otro más parecido a la entrada de un cine. Me monto en el tren que va totalmente lleno y llego en una parada a Dongzhimen, donde tengo que hacer el cambio de la línea 13 a la 2.
De repente, la marea de chinos que venía detrás empieza a arrastrarme, con lo que, sin apenas esfuerzo, llego al torniquete donde tengo que introducir el billete. Aquello me recordó el bouncing floor de aquella discoteca en la que estuvimos en diciembre. Por supuesto, todo el mundo seguía empujando y al final deduje que el billete no saldría nunca más de la máquina que se lo había tragado. Los chinos me rodean, todo el mundo corre para hacer el cambio de línea.
Yo miro el reloj y veo que aún tengo tiempo y que no voy a correr. Cojo la línea 2 donde tienes que entregarle un billete a la señora correspondiente que, lógicamente, no deja de pegar gritos ante la avalancha humana que se le viene encima.
Sin mucho esfuerzo llego a Jianguomen y nada más salir del metro ya estaba viendo el edifico donde voy a trabajar todo este año.

Con la entrada del Año Chino del Perro el pasado 28 de enero, se reabrió la polémica sobre el consumo de carne canina en el país. Muy a pesar de las protestas de los amantes de los animales, en China (no así en Hong Kong) todavía siguen existiendo restaurantes y cadenas de supermercados que ponen a la venta carne de perro.
Al parecer ésta nunca ha sido una tradición china, sino que ha sido una moda venida de la mano del desarrollo económico. La gente quiere probar cosas exóticas, nuevas sensaciones una vez más. Es por ello que una gran parte de la población no comprende cómo se continúa haciendo. Por otro lado también están las protestas de los defensores de seguir consumiendo carne de perro, al parecer, considerada una exquisitez entre los entendidos y un plato especial para los fríos días de invierno.
En una de las noticias al respecto, aparecía una cita de una mujer que se estremecía con pensar en tener un perro como mascota, y que, en cualquier caso, no dejó de parecerme un tanto sarcástica.
"Why are these people doing this?" she asked, while eating at one of Beijing’s best-known restaurants for dog meat. "It’s not like we are eating their dogs"
Desde la década de los 90 en los que empezó la perro-manía en China, todavía siguen existiendo restricciones a la hora de tener perro en casa. Al igual que la política de una-familia-un-hijo, para los canes existe algo similar, los cuales además no podrán superar los 38cm de altura, pues se exponen a que sean sacrificados por las autoridades competentes. Y a la hora del paseo diario, uno puede solo hacerlo al amanecer y/o al atardecer para no molestar a los viandantes.
Esta obsesión mascotil ha llegado a tal extremo, que en Beijing se ha abierto el primer restaurante para perros. Mientras unos privilegiados disfrutan de una comida especialmente preparada para su raza y complexión, otros están a la espera de ser despellejados vivos y acabar en la olla de algún restaurante de la ciudad.
Pero la venida de las Olimpiadas en 2008 cambiará probablemente ésta y otras muchas cosas, tales como el (des)uso del inglés (se le exigirá entre otros, al 80% de los funcionarios y a los taxistas, a los cuales se les retirará la licencia si no pasan un examen de idioma) y la costumbre de escupir en la calle (a partir del mes que viene se pagará el atrevimiento con 5EUR de multa). Por eso señores, yo les insto a que vengan ahora, a que se den prisa, que la China que conocíamos hasta hoy no seguirá existiendo por mucho tiempo.

Pasar la noche del sábado en un espectáculo de drag-queens en pleno hutong de Beijing, es algo que no le sucede a mucha gente. Pero allí acabamos después de patearnos el laberinto de callejuelas sinuosas y después de haber cenado por dos duros en un restaurante a base de noodles, birras y "paijiu" (o lo que viene a ser lo mismo, licor de lagarto, al que atribuyen propiedades afrodisíacas...)
El local no es ilegal, pero sí el show, y por ello se celebra en la planta de arriba. Pasarela cual Cibeles, desfilan por ella personajes salidos de las profundidades de la ciudad. Todos cantan canciones populares chinas, bailan y lucen sus mejores trajes para un público eminentemente masculino. La madame, un(a) señor(a) gorda vestida de amarillo, es la encargada de presentar a sus chicas. Unos más femeninos que otros, se encargan de dar lo mejor de si para así ganarse el cariño de la clientela y de paso, unos cuantos kwais en el escote que no vendrán nada mal.
A mitad del espectáculo, hacen un pequeño teatrillo en el que sacan a gente del público. En esta ocasión, los "laowai’s" estamos en el punto de mira. No somos frecuentes en este tipo de locales. Los asistentes parecen disfrutar con el diálogo de las dos drag-queens, y estallan en risa cuando acoplan la mano del argentino (con un mandarin principiante) en el paquete de una de ellas. Una lástima no poder entender lo que hablan. Pero igualmente la situación es tan cómica que no puedes más que participar de las risas del público.
Y el espectáculo llega a su fin. Entonces la gente se levanta y se va. Solo vinieron a eso. Salir a la calle y un frio de la muerte. Y la pregunta del millón. ¿Ahora dónde vamos?